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Atrio de los Gentiles Madrid y Salamanca

17-20 octubre 2016

 

En Madrid y Salamanca se realizaron sendos “Atrios de los Gentiles”  con el tema “Cultura del encuentro y bien común”, organizado por el Foro Ecuménico Social y promovido por este Consejo Pontificio. Los encuentros se llevaron a cabo en la Universidad Rey Juan Carlos y en la Universidad Pontificia Comillas en Madrid y en la Universidad Pontificia de Salamanca. Se contó con la participación del director del “Atrio de los Gentiles”, P. Laurent Mazas, de varios expertos de la Responsabilidad Social y de la Economía Civil, como Jesús Conill, Juan Benavides Delgado, José Luis Fernandez, Stefano Zamagni y Juan José Almagro, así como otros docentes y directores de RSE de grandes empresas.

Los temas que se discutieron fueron: “Responsabilidad Social y Bien Común”, “El diálogo perdido”, “Bien Común y Economía”, “Sociedad, empresa y universidad”, “Economía civil, un nuevo desafío” y se centraron en la necesidad de pasar de la cultura de la rivalidad a la cultura del encuentro, teniendo como objetivo el bien común.

Los temas que se afrontaron retomaron el mensaje del Papa Francisco que invita a reforzar los estímulos para que nuestra sociedad pueda reencontrar sus sólidas bases en el bien común, en la comprensión recíproca y en la cooperación. Actualmente en muchas sociedades occidentales se configura una verdadera ruptura del pacto social: el empobrecimiento de la clase media y la depauperación progresiva del trabajo no cualificado, crean un gran sentimiento de aversión respecto al poder público y alimentan el nuevo resurgimiento de nacionalismos.

Esta “mala globalización” lleva a un crecimiento de las desigualdades, y es en este contexto que la empresa está llamada a trabajar y a individuar las oportunidades para construir un mundo mejor, dado que es capaz de impactar en el ambiente y la sociedad de manera determinante. La responsabilidad social de la empresa, en efecto, no es un simple instrumento de manipulación y gestión, sino un elemento característico de la empresa misma que se manifiesta en la capacidad de adecuarse a lo que la sociedad espera de ella: una empresa responsable debe dialogar con sus funciones, debe ser innovadora y activa cuando busca crear una globalización más justa.

Se entiende por bien común un espacio ordenado de responsabilidad social: un bien que es de todos, que interesa a todos de la misma manera, que no se limita a un simple razonamiento ético, sino que sea verificable en un modus operandi que tenga que ver con la entera sociedad, de las empresas a las demás instituciones.

Un elemento básico de la RSE es el diálogo: la palabra compuesta de “diá” entrecruzarse y “logos” discurso, indica el encuentro verbal que entrelaza dos o más personas, diálogo como instrumento utilizado para expresar y discutir ideas no necesariamente contrapuestas.

Para que pueda subsistir el diálogo, es necesario partir de la idea de que el discurso del otro tiene al menos una parte de verdad que se debe conocer y aceptar, utilizar un lenguaje claro y una perspectiva colaborativa, es decir, que no se oriente al “duelo”, sino al “dueto”.

La falta de los elementos del lenguaje – contexto, ética y moral – crea dificultad en el diálogo y es el fundamento de los problemas referidos al proceso de secularización y a la autonomía moral que vivimos actualmente: en esta globalización negativa, el lenguaje es formación y divulgación, en lugar de comprensión de la realidad, y el diálogo está orientado principalmente a la disputa y a la confirmación de la autorreferencialidad. Es necesaria una cultura social marcada por el discernimiento, por la “razón crítica” que lleve, en primer lugar, al redescubrimiento de sí mismo, y en este descubrimiento, a encontrarse con los demás.

El diálogo libre y respetuoso es el corazón del “Atrio de los Gentiles”: Es necesario trabajar concretamente para crear una alianza con la única finalidad de que la hermandad venza los extremismos y la segregación, para que la libertad venza los fundamentalismos y la verdad prevalezca ante los subjetivismos. Los “Atrios” son una ocasión de apertura, la oportunidad de superar el límite dado por la visión unilateral, de abrirse al encuentro con la eternidad, de realizar un proceso de “humanización de la pluralidad”.