Perfil

De dónde venimos

El origen del Pontificium Consilium de Cultura, Consejo Pontificio de la Cultura, se remonta al Concilio Vaticano II. El Concilio destacó la importancia fundamental de la cultura para el pleno desarrollo del hombre, los vínculos que existen entre el mensaje del Evangelio y la cultura, y el mutuo enriquecimiento entre la Iglesia y las culturas en la comunión histórica con las diversas civilizaciones (Gaudium et Spes, 53-62).
Inspirado por esta visión, Pablo VI creó el Secretariado para los no Creyentes el 9 de abril de 1965 (denominado en 1988 Consejo Pontificio para el Diálogo con los no Creyentes). Más tarde, recogiendo el fruto de los trabajos de la Asamblea del Sínodo de los Obispos sobre la evangelización de 1974, escribió: "El Reino que el Evangelio anuncia, es vivido por hombres profundamente ligados a una cultura, y la construcción del Reino debe necesariamente servirse de los elementos de la cultura y de las culturas humanas. Independiente frente a las culturas, el Evangelio y la evangelización no son necesariamente incompatibles con ellas, sino capaces de impregnarlas todas, sin sujetarse a ninguna" (Evangelii Nuntiandi, n. 20).

Basándose esta rica herencia del Concilio Ecuménico Vaticano II, de Pablo VI y del Sínodo de los Obispos, Juan Pablo II creó en 1982 el Consejo Pontificio para la Cultura (Carta autógrafa al Cardenal Secretario de Estado20 mayo 1982). Posteriormente, con la Constitución Pastor Bonusde 1988, pasó a denominarse Consejo Pontificio de la Cultura. Con la nueva situación creada tras la desaparición de los regímenes comunistas en Europa, con la Carta Apostólica en forma de Motu proprio Inde a Pontificatus, del 25 de marzo de 1993, Juan Pablo II unió el Consejo Pontificio para el Diálogo con los No-creyentes (fundado en 1965 por Pablo VI) con el Consejo Pontificio para la Cultura, para formar un único organismo denominado Consejo Pontificio de la Cultura. El 30 de julio de 2012, el Papa Benedicto XVI con el Motu proprio  Pulchritudinis Fidei  agregó al Consejo la Comisión Pontificia para los Bienes Culturales de la Iglesia


Quiénes somos y qué hacemos

Navegando por las páginas de este sitio es possible hacerse una idea del tipo de actividades que el Consejo lleva a cabo. En pocas líneas, se trata de un secretariado (un Dicasterio) romano, dirigido por un Presidente, con la ayuda de un Delegado, y un Secretario y un Subsecretario,  encargados de coordinar y supervisar el trabajo diario de un equipo de unas veinte personas.

Los Miembros del Consejo sonpersonalidades importantes de la vida cultural de la Iglesia, nombrados por el Santo Padre durante un quinquenio, cardenales, obispos, sacerdotes y laicos. Ayudan al Presidente a identificar los principales desafíos culturales de la Iglesia y a establecer las grandes líneas de trabajo del Dicasterio. 

Los Consultores, nombrados por el Santo Padre ayudan también en el estudio de cuestiones especialmente importantes. Se les puede solicitar un parecer, bien individualmente, bien convocados en reuniones específicas, para tratar determinadas cuestiones

La Asamblea Plenaria del Concilio tiene lugar al menos una vez cada tres años. Su objetivo es evaluar y planificar los programas que después el Presidente con sus colaboradores se encargan de poner en práctica,  y recoger experiencias e ideas sobre las diversas situaciones culturales del mundo contemporáneo.

Las actividades del Consejo pueden condensarse en estos grandes bloques:

1. Acogida a los visitantes. Tienen lugar encuentros con los obispos que llegan a Roma con ocasión de sus visitas ad limina, y con otros grupos de visitantes (sacerdotes, religiosos y religiosas, directores de centros culturales, etc.) Además, el Consejo recibe numerosas visitas de parte de exponentes y representantes del mundo de la cultura, delegaciones oficiales de Ministerios e Instituciones del Mundo de la Cultura

2. Congresos: El Consejo organiza coloquios, jornadas de estudio, reuniones, y encuentros, y además participa frecuentemente en los encuentros promovidos por otros organismos, de nivel regional, nacional o internacional.

3. Contactos. El Consejo mantiene contactos con los demás dicasterios de la Curia Romana, con las conferencias episcopales, con las iglesias locales, con las legaciones pontificias ante los estados, con la UNESCO y otros organismos internacionales no gubernamentales.

4. Publicaciones: El Consejo publica la revista trimestral Culture e Fede - Cultures et Foi - Cultures and Faith - Culturas y Fe, con artículos y noticias en español, francés, inglés e italiano. Además se publican diversos libros y opúsculos a propósito de los diversos aspectos del encuentro del Evangelio con las culturas y del diálogo intercultural. El Consejo publica igualmente las actas de los congresos que organiza.

5. La actividad ordinaria comprende el desempeño cotidiano de los departamentos: correspondencia con la Iglesia universal y con el mundo de la cultura, preparar instrucciones para los nuncios apostólicos, informes sobre publicaciones, corrientes y tendencias culturales, sobre todo a partir de las relaciones quinquenales preparadas por las diócesis.